Estás en Folio 1 de 7
Folio Siguiente
gracias_a_ti_def001025.gif
Folio Anterior
gracias_a_ti_def001023.gif
Último Folio
gracias_a_ti_def001021.gif
Primer Folio
gracias_a_ti_def001019.gif
Ir a:
1
Estás en Folio 1 de 7
Folio Siguiente
gracias_a_ti_def001011.gif
Folio Anterior
gracias_a_ti_def001009.gif
Último Folio
gracias_a_ti_def001007.gif
Primer Folio
gracias_a_ti_def001005.gif
Ir a:
Continuar
gracias_a_ti_def001004.gif
Eres el visitante Nº:
Érase una vez...una mujer maravillosa, de apariencia dulce, sensible, e inocente, pero con la fuerza y
la determinación para levantar a un hombre caído, destrozado por el antojo de una niñata "incorrecta".
Pero antes de hablaros más de ella, creo que lo "correcto" sería presentaros primero a él: un esclavo;
porque aunque se supone que todos los hombres nacemos libres, a veces las circunstancias que son
impuestas por otros, nos alejan de este derecho, y vulneran nuestra dignidad intrínseca, rompiendo el 
equilibrio y armonía con los seres queridos, con la sociedad, con nuestros deberes, compromisos, y
responsabilidades, y con la paz de uno mismo. Dado que incluso los presos que van a ser ejecutados,
desde el corredor de la muerte, pueden decir sus últimas palabras; en su oscura y denigrante cárcel
preventiva, él pensó en este relato, escribiéndolo dos días antes de su juicio, para sentirse más libre.
Rompió así, el silencio tristemente guardado, para justificar sus reacciones, y defender su pisoteada
dignidad, manifestándose por sus únicos medios contra todas las injusticias recibidas aquí reflejadas.
Siendo yo, quien aquí escribe, ese esclavo, os agradezco su lectura, y cual sea la interpretación dada,
vuestra colaboración a sentirme más libre, o cuanto menos, oído.
 

Suena paradójico escribir sobre lo que te gustaría manifestar lo mínimo, pero mi intimidad se ha hecho
pública por otra persona, mediante falsas difamaciones y denuncias contra mí, sintiéndome obligado a
resguardarme de un amor desesperado, del que como su nombre dice, ya nada espero, y soy juzgado.
Comprendo que el relato parezca algo de película, pero a veces la realidad supera guiones novelescos,
así que os invito a tomar aire y sumergiros en él, a sentiros protagonista, y bucear en mi propio pellejo.
Como imagino que tal vez lo leas, a altas horas de la noche, con la tenue luz de la pantalla, acomodado
desde la privacidad de tu dormitorio, acompaño mis letras de unos videos musicales que hablan por sí,
en consonancia con los textos, y que recomiendo activar en cada página para ambientar más la velada.
Espero que eso facilite sentir otro sonido dentro de cada uno: el latido de un corazón roto, encarcelado
y derrumbado; porque dicen que el amor mueve montañas, pero no avisan que también las derrumban,
y cuentan que hay un paso del amor al odio, pero cuidado, porque a veces se rozan y conviven juntos.
Escuchamos que el amor es ciego y la locura va con él, pero no que a veces también es sordomudo, y
aun sin sentidos debemos controlar su furia; Y si se dice que tras un gran hombre, hay una gran mujer,
no os preguntáis: ¿qué habrá tras un hombre destrozado?...Dios hizo este gran mundo en siete días y
reposó; yo solo espero que basten estos 7 folios para daros respuesta, y contada mi pequeña historia,
descansar más en paz, confiando en que de momento, no os quedéis dormidos leyéndolo.
 

Empezaré desde el comienzo, para facilitar la comprensión de los hechos, protegiéndome de su brutal
cornada, pero sin el objeto de atacar ni arremeter contra la imagen de nadie; ni mucho menos, odiando
dicho arte, lidiar y estocar ningún toro, ya que además, esto no es una historia de cuernos, por lo que
no difamo datos protegidos, ni intimidades irrelevantes. Algunas cosas no parecerán de buen caballero
contarlas, pero como tampoco usaré mi espada, Don Quijote me perdone, esta vez prefiero quedarme
solo en escudero, y las cuento porque ayudan a situar y aclarar bien las cosas, engullendo como buen
Sanchopancero, muchísimas calamidades, secretos, y vergonzosas intimidades que prefiero reservar.
El preludio con digámosle "ella", mi ahora acusadora, comenzó sobre finales de Enero de 2.006, pero
reconozco, aunque luego me provocase enfermedades, que mi antivirus no la detectó; pues en verdad
la conocí por internet el día seis de Enero, día de los Reyes Magos, que en lugar de carbón, estos me
trajeron una cibermuñeca: la Barbie-líos. Así que en absoluto la conocí como ella mintió a sus padres,
mediante su amiga llamémosle "Carmela", única amiga de ella que conocí mas tarde, y que considero
buena persona, dándome pena que solo la llamase cuando nos enfadábamos, recurriendo pues a ella.
Desde el comienzo, pese a su aparente y respetable libertinaje según mis gustos, aun a sabiendas de
que se lió antes con un chico con novia, y que tras liarse fácilmente conmigo, ella que es tan guapa y
tan lista, tonteaba a la par con un supuesto dentista; Aun así, tonto de mi, mi impulsivo y ciego corazón
quiso desde el inicio una relación formal, y no una sin compromisos, como a priori quería ella.
 

Ella había salido con un chico de Madrid, donde estudiaba diseño y moda, y del que no me dijo motivos
para dejarlo después de tres años, salvo su desinterés, cuando sin terminar estudios, regresó a Murcia.
Yo venía de una relación de cuatro años, donde me dolió dejar a una grata persona, pero como que no
congeniábamos para plantearnos mayores metas, terminando bien, con cariño, siendo aún hoy amigos.
Ella, hija de . . . una familia millonaria de molineros, con empresas que facturan cientos de millones de
euros al año, que salió casi sin estudios, de la pobreza del campo (gente bonachona pensaba yo), que
me demostraron poca educación y cultura, siendo su principal valor, el dinero, y sus falsas apariencias.
Para darme pena, evitando así que la dejara, me decía a veces, que en su infancia le marcó la falta de
cariño recibido, y los duros castigos que imponía su madre; también que sus padres querían separarse.
"Casi" dos años antes de su denuncia, una prima suya por parte de su padre, trabajó conmigo; me creó
serios problemas y acabé ignorándola, pero como era de su familia, evité al menos que la demandaran.
Yo, un Don Nadie . . . de familia humilde, sencilla, honrada, bondadosa, y bastante más que numerosa;
de padres con estudios, de mucha cultura, pero escaso dinero, que administraron bien para que nunca
careciese de nada importante. Recuerdo una infancia muy feliz, en donde entre mis unidos padres y el
cariño de mis hermanos, considero que me educaron bien: aprendiendo a valorar, a compartir y a dar
sin recibir, a querer al prójimo y saber perdonarlo, a convivir en armonía, y especialmente, con la total
e incondicional entrega de mi madre hacia nosotros sus hijos, como ejemplo, aprendí a amar.
 

Pero en un amanecer, donde se rozan noche y día, cruzamos nuestras vidas, ajeno a la devastación.
Ella iba de princesa, entonando la frase “que guapa soy, que tipo tengo, tengo mucho, y quiero más".
No vi claro ese amanecer hecatómbico, y cometí el error de pensar que tal vez lo fuera, haciéndome
cómplice de todo, pues algo no pasa si dos no quieren, y vale que ella era fría, astuta, y calculadora,
sin ser el diablo, pero yo quizás era más tonto que bueno, sin ser un ángel. Debí detener la aventura,
pues ya inicialmente vi que era una persona histérica, maniática, con bastantes neuras y obsesiones,
resumiendo: insoportable; pero tenía  algunas cosas admirables y encantadoras, que me hechizaron.
Ella justificaba su personalidad, por como era tratada en casa; e indiferente para otras cosas, si que
aparentaba sensibilidad con su único hermano varón, con ligera discapacidad psíquica, que decía se
debía al maltrato que recibió en la escuela. Por eso, llamarme iluso, pensé que dándole un buen trato,
y mucho cariño, suavizaría su carácter; pero no sucedió así, y durante los casi tres años de relación,
como ella misma declaró: siempre la deje yo. Pero volvíamos por su insistencia, por lo que sorprende
que en su denuncia declare a su vez, que yo estaba obsesionado con ella, lanzándome así la piedra.
 

El hombre, es el único animal que tropieza varias veces con la mima piedra, cuando lo mas inteligente,
y se supone que la raza humana lo es, sería quitarla del camino. Intenté quitar la piedra muchas veces,
siendo doloroso para su ego, que yo tan poca cosa la dejara, y tal vez eso le despechase e indujera a
lanzarme ahora el pedrusco; pero yo también sufría, por alejarme de lo que por entonces tanto quería.
Huía de su genio, de sus críticas, humillaciones, e insultos, que me hacían imposible toda convivencia; 
y aplicaba mi máxima en la vida: vive y deja vivir, diciéndole que mejor dejarlo si tanta queja mía tenía.
Pero siempre se hacia la víctima, simulando que se ahogaba y asfixiaba, y que por el disgusto sentía
pinchazos en su corazón (que en cuanto iba a llamar a una ambulancia, se esfumaban), y compungido
de verla así, al final acababa volviendo con ella, dándonos otra oportunidad, e intentando mejorar todo.
En todas ellas, era un hombre completamente entregado, que se desvivía inútilmente por intentar verla
feliz, preocupándome, comunicándome, e interesándome al máximo por ella; estando juntos la cuidaba
con todo mi cariño, endulzando su carácter, complaciendo sus deseos, exigencias y caprichos, que me
llevaron poco a poco a la ruina. Con esto os llevo yo a terminar el primer folio, donde sopla ya el viento,
pero aun racheado, sin mostrar su dirección, pero calma...seguir leyendo, que pronto llega la tormenta. 
Usar navegador Explorer
LLoro por ti
Juicio de un amor desesperado
Gracias a ti
Podré ser un poquito más feliz